Motor a parafina

San Luis recibió a Palestino este viernes abriendo la fecha en lo que era un duelo de necesitados. La visita llegaba con técnico interino tras la renuncia de Nicolás Córdova y rodeado de rumores de que el plantel le había “hecho la cama” al anterior DT. Por su parte San Luis llegaba tras dos durísimas derrotas ante rivales directos, habiendo encajado 8 goles en 2 partidos y con un Miguel Ramírez más cuestionado que nunca.

Las principales novedades eran los retornos de Matías Cano en el arco y Gerson Martínez en ataque. El partido entró con un San Luis mucho más activo que en ocasiones anteriores pero repitiendo el libreto, explotar las bandas y buscar a Escobar en el centro, mientras tanto la visita apostaba a la salida explosiva de contragolpe en los pies del talentoso Valencia y por momentos cada vez que el 10 de los árabes agarraba la pelota la gente empezaba a sufrir, ante esto la defensa amarilla tuvo que recurrir en más de una ocasión al foul con tal de parar al 10 visitante.

San Luis manejaba la pelota y tuvo las dos más claras del primer tiempo, ambas en los pies de Escobar, primero a los 13 minutos con un remate desde la izquierda del área tras un mal despeje de la última línea tricolor y luego a los 35 conectando un centro de Braulio Leal que lamentablemente Melo tapa de manera notable y lograba mantener el 0-0, resultado con el que se fueron a descansar.

La segunda mitad fue de tramite similar, San Luis buscaba el arco rival con un libreto conocido y se diluía en un juego predecible mientras que la visita generaba riesgo de contra y de pelota parada y fue precisamente de balón detenido que llegó la apertura de la cuenta, minuto 79, córner al primer palo y Carmona logra conectar de cabeza sutilmente anticipando a Morales y dejando sin opción a Cano. Era el 1-0 y volvían los fantasmas, en las tribunas se percibía el nerviosismo. Tres minutos más tarde venia lo que parecía ser la lápida cuando otra desconcentración en balón detenido, esta vez de Saavedra –que a pesar de ese error fue la figura de la cancha- que soltaba la marca y permitía que Melo definiera de manera correcta y pusiera el 2-0 desatando el festejo de los treinta hinchas árabes que llegaron al LFF y la rabia de la parcialidad canaria que responsabilizaba al técnico Miguel Ramírez por los malos resultados.

Faltando tres minutos para que se cumpliera el tiempo reglamentario llegó la ilusión, pase de Saavedra y Víctor Morales de primera clava un zurdazo esquinado imposible de atajar para Melo poniendo el 2-1.

Un minuto más tarde y contra todo pronóstico el canario llegaba a la igualdad, centro largo de Ramírez que el mismo parafina Morales conecta en el punto penal, clavando un violento cabezazo cual centro delantero y dejando sin opciones a Darío Melo, lo grita con todo el quillotano, besa la insignia y se golpea el pecho tras poner el 2-2, resultado con el que terminaría el partido. Pese al empate heroico el público despidió al cuerpo técnico con insultos y pifias, pero a su vez el equipo se retiró de la cancha un par de minutos después entre aplausos.

San Luis rescató un punto en un partido donde estaba prácticamente liquidado gracias al coraje y la garra de los jugadores de casa, hay que destacar la labor realizada por Saavedra y Morales, que apoyan poniendo garra cuando el futbol escasea.

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