Un 2018 para el olvido

Se acabó un pésimo año en lo futbolístico, el canario tras 3 años en Primera División volvió a la B y a pesar de que semana a semana escuchábamos a distintos elementos del plantel repetir frases de cassette como por ejemplo “no está muerto el que pelea” o la ya clásica “de esta se sale con trabajo y más trabajo”, cada fin de semana se veía en cancha lo contrario. Siguiendo esa misma lógica de las frases hechas, nosotros queremos resumir varios puntos que podría ser interesante analizar para encontrar las causas de este descalabro:

 

  • Tenemos que hacernos fuertes en casa

Esa fue una frase que se la escuchamos a los tres técnicos que se pusieron el buzo aurinegro, pero la verdad es que ninguno de ellos logró su objetivo. El Santo ganó solo 3 partidos como local en el torneo, las victorias fueron contra Curicó y Colo-Colo en Quillota cuando el entrenador era Miguel Ramírez; y frente a O’Higgins en Playa Ancha bajo el mando de Diego Osella.
Por su parte, Mauricio Riffo no supo de triunfos jugando en el Lucio Fariña como local.

 

  • Los goles que no haces, te los hacen.

Durante casi todo el campeonato fue habitual ver a San Luis yendo al ataque con mucha gente, pero finiquitando pésimamente todas las ocasiones creadas o regalando la pelota en innumerables centros que nunca eran conectados. Por otra parte, también era común encontrar al canario muy mal parado en defensa o a la hora de hacer la transición defensiva al perder el balón. Esta falta de prolijidad en ambas áreas se traduce en una dolorosa estadística, el peor ataque, con 24 goles a favor (11 de Mauro Caballero) y también la valla más batida: fueron 48 las ocasiones en la que el arquero del Santo tuvo que ir a buscar el balón dentro del arco, a pesar de que Ignacio González todos los partidos tenía al menos 3 tapadas de gol.

 

  • ¿Refuerzos o solo incorporaciones?

Cuántos fueron real aporte y quiénes son, vamos a analizar uno por uno a todos los fichajes del canario el 2018:

 

  • Andrés Robles: el central llegó como titular en el fondo pero de a poco perdió terreno, no logró consolidarse como inamovible, no logró ser figura descollante en algún partido y muchas veces contribuyó al desorden que mostraba San Luis en la última línea.
  • Carlos Escobar: el delantero llegó a préstamo tras un paso por la U. De Concepción donde no marcó un solo gol, acá la situación fue levemente distinta ya que anotó una conquista en 1243 minutos que estuvo en cancha, las cifras hablan por sí solas y no deberían admitir otras lecturas, sin embargo el oriundo de Coquimbo era titular inamovible para Miguel Ramírez, quizás por eso la falta de gol de San Luis la primera mitad de torneo.
  • Kevin Egaña y Jesús Pino: mismo análisis para ambos jugadores, ninguno de los dos tenía nivel para jugar en Primera División, rústicos y torpes, sobre todo el último que se las ingenió incluso para ganarse una expulsión en los pocos minutos que disputó con la camiseta amarilla.
  • Christian Bravo: tras un primer semestre de intermitencia donde lo que más se criticaba era el exceso de individualismo, el 18 fue una de las figuras en la segunda parte del torneo, puso su potencia física al servicio del equipo y encontró un buen lugar jugando por la izquierda con perfil cambiado y aprovechando su buen remate. En resumen, fue de los mejores fichajes del Santo.
  • Camilo Moya: llegó desde la U a préstamo para cumplir con la regla del sub 20 en cancha y tras un inicio dubitativo fue consolidándose como titular, más allá de la necesidad de cumplir con los minutos de juveniles, aportó dinamismo y despliegue físico en la zona de mediocampo y fue un buen complemento para Leal, jugador del que seguramente aprendió bastante para seguir creciendo en su carrera, en resumen, Moyita fue el mejor fichaje de San Luis este año.
  • Diego Díaz: no jugó en el torneo de Primera y solo tuvo acción en Copa Chile donde el canario quedó eliminado en la primera ronda.
  • Franco Vivas: tiene una foto con Dybala, es lo único que sabemos del argentino que llegó desde un club de la tercera división italiana.
  • Lucio Compagnucci: el paso del volante trasandino por el canario estuvo marcado de principio a fin por la polémica. Si bien en la cancha fue de los más regulares cada vez que le tocó jugar sus apariciones se alternaron con varias fechas de suplente por rumores de indisciplina y la guinda de la torta fue su salida de San Luis tras una supuesta lesión que lo descartaba para todo el segundo semestre SLQ lo desvinculó para fichar un cuarto refuerzo a mitad de año.
  • Camilo Melivilú: es difícil que se evalúe bien a un delantero que no hace goles, el atacante llegó desde Coquimbo Unido y cada vez que le tocó participar demostró que no estaba a la altura de la primera división.
  • Jacobo Mansilla: llegó como alternativa en el ataque por el sector derecho pero terminó jugando como lateral y fue en la defensa donde rindió de mejor manera, pero sin sobresalir.
  • Joaquín Pereyra: terminó siendo una carta interesante para la dupla de centrales, uno de los que merece una oportunidad para el 2019.
  • Juan Abarca: debutó tarde en el torneo y terminó siendo bastante regular, de los cuatro que llegaron a mitad de año, él fue quien más aportó.
  • Maximiliano Rodríguez: mucho ruido y pocas nueces fue en definitiva el 10, llegaba anunciado como el distinto y apoyado por un curriculum que daba para ilusionarse, pero el uruguayo nunca calzó en el equipo y terminó siendo suplente.

 

  • Equipo que gana repite

 

En años anteriores con el correr de las fechas el equipo titular salía casi de memoria y eso se reflejaba en la cancha donde veíamos una oncena consolidada. Lamentablemente esta situación no se repitió el 2018 donde podríamos decir que en las 30 fechas de este torneo el canario paró 30 oncenas titulares distintas y no estaríamos muy lejos de la realidad. En esta temporada, la falta de resultados positivos y luego las suspensiones hicieron que los técnicos prácticamente nunca pudieran repetir la formación titular, por eso no era raro ver que semana a semana aparecían nuevos nombres en las alineaciones, incluso en puestos tan delicados como la dupla de centrales que llegó prácticamente a fin de año sin mostrar un tándem indiscutido, lo mismo se replicaba en las demás zonas de la cancha.

 

  • A veces los partidos duran más de 90 minutos

 

La tónica del San Luis 2018, sobre todo el segundo semestre fue perder los partidos en el último cuarto de hora o derechamente en los descuentos, los partidos contra ULC (Abán a los 89’), Curicó (Quiroga a los 92’), Temuco (Canío 84’), UC (Fuenzalida 76’ y Buonanotte 83’), Huachipato (Torres 89’ y 93’) y frente a la U (Espinoza 94’) fueron los lances en los que San Luis terminó perdiendo casi al cierre lo que refleja un gran problema a la hora de cerrar los encuentros y tratar de abrochar los resultados, obedeciendo a la frase que señala que cuando no se puede ganar es bueno no perder.

 

  • Los clásicos son partidos aparte.

 

El mejor partido de San Luis en el segundo semestre fue precisamente el clásico, donde el canario pese a llegar prácticamente descendido sacó adelante la tarea frente al rival de toda la vida y logró quedarse con los 3 puntos, mostrando un buen futbol y mucha garra.

 

  • El fútbol da revanchas.

 

Nos vemos el 2019 cuando tengamos la opción de enmendar el rumbo y volver a Primera División, lugar en el que merece estar el club principalmente por su gente que nunca dejó de apoyar y tratar de levantar al equipo aun cuando estaba todo perdido.

 

 

 

 

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