No me da risa

Pasé un buen rato pensando acerca de si valía la pena hablar de ellos para hacerlo de nosotros. Es feo, la alteridad nunca me ha resultado cómoda a la hora de hablar de cuánto quiero a San Luis. No me gusta el Canario porque desprecie a los otros, así no funciona el amor, lo quiero porque es así nomás.

Marcos Hurtado Marín

Debo confesar que, de todas formas, disfruto cuando el rival de toda la vida lo pasa mal. Así es el hincha del fútbol en general: burlesco y a veces socarrón. Sin embargo, mi odio llega hasta lo deportivo. No me voy a pelear con nadie porque usa una camiseta que no me gusta.

Hoy tengo susto por lo que les hicieron a ellos. Hubiese sido lindo haber disfrutado una nueva derrota (a estas alturas y por cómo tienen a San Luis los mercachifles, es lo que nos queda), pero debo decir que el cambio en el escudo de los vecinos me preocupa.

Hoy puede cambiar la insignia que llevan desde hace décadas, siendo reemplazada por una que poco tiene que ver con su historia. Mañana nadie sabe, los dueños del fútbol actualmente, esos que nos tienen secuestrada la pasión, se dedican a hacer y deshacer lo que quieren con sus clubes, que en verdad de suyos no tienen nada.

Son empresarios que se dedican a hacer negocios, para ellos haber comprado San Luis es lo mismo que para un vendedor de helados preferir comercializar una determinada marca por sobre otra: les da igual mientras llene la alcancía. Lo suyo es hacer plata, para eso existen los empresarios.

En un primer momento pensé que no la iban a tener fácil, la gente reaccionó con estupor con la noticia de la llegada de los nuevos mandamases, pensé que se iban a organizar, a exigir garantías de una administración confiable, transparente y preocupada por el futuro de la institución. Pero los gritos (que de todas formas se quedaron en las redes sociales), pasaron a ser murmullo con un par de beneficios para los abonados y se transformaron en silencio cuando bajó el precio de los abonos, en una noticia que obviamente se preveía… nadie podía seguir pagando tanto por ver a su equipo en segunda.

Hecho eso, la cómoda y apática calma que siempre ha caracterizado al hincha quillotano se volvió a instalar como tónica general.

Hoy vuelve el ruido, lo hace en forma de burla contra el archirrival, del que podremos reírnos porque jamás nos van a igualar en la cantidad de clásicos ganados o que, cuando les vuelvan las malas, van a volver a tener asistencias de 194 personas, pero jamás de lo que acaban de hacer sus dirigentes con la insignia.

Pasan a llevar la identidad del club. Hoy puede ser con su emblema, mañana con sus colores, y una vez hecho eso, nadie puede decir que no podrían seguir con el nombre y los valores que representan.

Las sociedades anónimas deportivas son malas desde su concepción del fútbol como bien explotable. Es cierto, puede que existan en ellas dirigentes con buenas intenciones que logren resultados favorables para el crecimiento de su club, pero nadie puede depender de la buena voluntad de un particular para asegurarse que algo salga bien.

Hoy no me río de ellos. Tampoco me voy a negar que me gusta cuando la pasan mal, pero no con algo de lo que no estamos libres. Es tan inmoral el sistema que sus dueños también son los de nuestro club, y no hay nada, absolutamente ninguna herramienta, que nos permita defendernos de su maldad. Ni a ellos ni a nosotros.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s