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¿Tus amigos de hoy son los mismos que estaban cuando cumpliste 15 años?, ¿Dónde vivías cuando celebraste los 18?, ¿En qué trabajabas cuando alcanzaste los 30? ¿Quién era tu pareja cuando festejaste los 40 años? Lo cierto es que posiblemente muchos podamos responder mentalmente esas preguntas a medida que vamos leyendo esto, principalmente porque después de cierta edad -cuando dejamos de ser niños- el cumpleaños deja de ser solo un día en el que te cantaban frente a la torta y recibías un par de regalos o te hacían una fiesta con tus compañeros, para convertirse en un hito dentro de la memoria de cada uno. Conforme pasa el tiempo, eres capaz de responder preguntas como las que se plantearon al principio y – por qué no- evocar otros recuerdos de la época que no necesariamente podrían ser gratos.

 

Lo mismo podríamos hacer con la historia reciente de nuestro San Luis, fijar como fecha cada 8 de diciembre y recordar cuál era el presente del canario cada vez que cumplió un año mas de historia. 

 

Cuando San Luis cumplió 97 años parecía estar alcanzando la madurez institucional con la que tanto soñaban los hinchas que vivieron las pellejerías del paso por tercera división. Ese mismo 8 de diciembre de 2016 el canario perdía en cancha, peleando hasta el ultimo segundo una inédita clasificación a Copa Sudamericana frente a Unión Española. Qué hubiera pasado si esa pelota de Fiorina entraba en el arco del Mono Sánchez es algo que nunca sabremos, pero que a su vez nos permitirá seguir haciendo ficción sobre a qué país hubiésemos ido a ver al Canario.

 

Un año después, el aniversario 98 nos encontraba en una situación similar. Si bien no peleábamos clasificación a copas, tampoco pasábamos sustos con el descenso, San Luis se mantenía como un club estable y mostraba un fútbol que por momentos le permitía plantarse de igual a igual frente a cualquier rival de la primera división, derrotando clubes grandes y logrando algo que seguramente muchos de los hinchas mas antiguos ni siquiera soñaban, hacer que cada vez mas niños se sintieran identificados con los colores de la ciudad, porque desde las campañas 2013-14 en adelante que ya no es raro ver pequeños con la camiseta amarilla, basta con darse una vuelta por la ciudad y ver que en cualquier cancha de baby futbol cada vez hay mas pequeños jugando con la indumentaria del Santo, en vez de utilizar los colores de equipos de otras ciudades o de equipos europeos. 

 

Los 99 años llegaron en un contexto totalmente distinto, un descenso recién consumado, un equipo que de principio a final de año mostró que al parecer a los dirigentes no les interesaba perder la categoría. 

 

Conforme avanzaba el 2018, nos fuimos enterando el porqué de esta indiferencia con el presente deportivo, sucedía que quienes manejaban al Santo en ese entonces estaban preparando su salida, por lo que la pelota no era prioridad. Fines de 2018, San Luis se vendió, la dirigencia saliente se repartió la torta, que además incluía la porción del otro gran pastel que se repartió ese año, el canal del futbol. De los controladores nuevos poco se sabía, solamente que eran argentinos, ligados con el negocio de la representación de jugadores y ligados también al grupo que controlaba al archirrival que no vamos a mencionar, pero que todos sabemos quien es. 

 

El año del centenario llegó con nuevos controladores que por un lado trataban de desmarcarse de los dueños del archirrival pero que por otro lado potenciaban un flujo de jugadores entre un equipo y otro principalmente trayendo a los que no rendían tanto allá. Por otro lado, además de futbolistas traídos de la vereda del frente se trajo innumerables refuerzos trasandinos de cuestionable pergamino y escaso aporte a la larga, pero no importaba, el holding debía mostrarlos y San Luis era una buena vitrina. Lo mismo pasó en la banca, el Canario comenzó el año con un entrenador debutante, con una cuestionable experiencia en Europa y que no terminó siendo aporte. 

 

Este martes San Luis de Quillota cumplió 101 años y su situación es la misma que en el centenario: un club manejado por manos extranjeras, con un presidente fantasma, un mal presente deportivo, marcado por la poca ambición, funcionando como vitrina para jugadores que sus representantes no lograron ubicar en el ascenso argentino o en México, y también siendo un laboratorio de pruebas para técnicos de escasa o nula experiencia, obteniendo resultados tan exiguos como sus habilidades.


Lo que si es rescatable de estos últimos dos años ha sido el trabajo en el Complejo de San Isidro que continúa en construcción, buscando brindar mejores condiciones tanto al primer equipo como a las divisiones menores o generar mas plusvalía para cuando se vuelva a liquidar el club . Y otro punto destacable es que, a la fecha, al menos se ha mantenido la identidad del club respetando los colores y la insignia, algo que parece de perogrullo, pero que no lo es tanto para la actual dirigencia. 

 

Mas allá de balances, recuerdos buenos y malos y retomando el tema del cumpleaños, el 8 de diciembre también es una fecha que nos sirve para iniciar un nuevo ciclo, intentar hacer mejor las cosas y por qué no, para soñar, porque seguramente todos hemos fantaseado acerca de dónde queremos estar o qué queremos estar haciendo cuando cumplamos 5 o 10 años mas. Lo mismo podemos hacer con San Luis, imaginar dónde nos gustaría ver al canario cuando cumpla 105 o 110 años, lo único claro al respecto, es que seguramente los hinchas estaremos ahí mismo, en Pinto con el sol de frente y teniendo fe de que al año siguiente si se harán mejor las cosas. 

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