San Luis perdió en la árida Calama de manera injusta, cerrando la que es quizá la peor semana de su historia reciente.

 

Era la tormenta perfecta: el Canario venía último en la tabla tras perder por 2 a 1 frente a Deportes Copiapó el lunes pasado, en un partido a cargo del interino Víctor Cancino interpretando las instrucciones de Alejandro Orfila, presentado como DT del Santo a mediados de mayo, pero ausente en Chile supuestamente por causas sanitarias.

Todos esos antecedente hubiesen sido solo anecdóticos de no ser porque durante la semana se supo que Orfila renunció y Cancino fue cesado de sus funciones. En el plantel de jugadores, en tanto, el pésimo arquero Paulo Garcés – que en su carrera ha deambulado por todo Chile granjeándose un odio compartido por hinchas de todos los clubes que ha representado, merced a su mala actitud y peor desempeño – renunció a San Luis por teléfono tras enterarse de que, por fin, sería relegado a la suplencia, dándole su oportunidad a Pablo Heredia, arquero de correcto desempeño que alternó con Carabalí durante la temporada pasada, y que si bien no es Neuer ni Lev Yashin, tampoco es Garcés.

Así las cosas, San Luis saltaba a la cancha del Municipal Zorros del Desierto de Calama dentro de un ambiente totalmente enrarecido que invitaba poco al optimismo. Sin embargo, las cosas no se vieron nada de mal.

Bajo la dirección técnica de Nicolás Wlodawsky, que posteriormente – y de forma muy desconcertante- en conferencia dijo que respondió a los designios de Alejandro Orfila, el equipo se vio ordenado y punzante. Los ingresos de Lioi y Rigoleto desde el arranque, sumados a los debuts de Mendiburo (que el año pasado subió a Primera con Melipilla) y el juvenil Hormazábal refrescaron el juego y la mentalidad canarios, algo que se vio reflejado en el juego: a los dos minutos San Luis avisaba a través de Rigoleto, y a los 7 González apilaba rivales y pateaba de media distancia solo para que el pie de un defensor la desviara providencialmente al córner.

Mosca y Lioi se sucedían en el arco loíno. Sin embargo, la buena actuación del portero Velazco y su defensa conjuraban el peligro en el área naranja. En nuestra área, en tanto, el Canario se salvaba bien por la buena actuación de Heredia – siempre bien parado – o por la impericia de los rivales, que conforme avanzaba el primer tiempo perdían intensidad, lo que propició que los equipos se fueran al descanso con el 0 como principal protagonista del electrónico.

La segunda mitad vio entrar a las mismas oncenas que empezaron el partido, y a un San Luis volcado del todo a labores ofensivas, primero por un córner que se paseó por toda el área a arco desnudo, que nadie alcanzó a conectar y luego con diversas llegadas al arco minero, siendo la más clara una pelota en el palo en el minuto 69, cuyo rebote cazaba Mendiburo con poca puntería.

En el minuto 77’, cuando ya firmábamos el empate a 0, vino la mala suerte: centro al área canaria que rebotó en una pierna de Hormazábal, descolocando por completo al arquero Heredia y dejándole el arco a disposición a Tellas, que terminó marcando el único gol con que Cobreloa le ganó a San Luis en el partido número 100 desde la reinauguración del estadio de Calama.

El partido terminó con San Luis buscando por todos lados el empate, incluso con Heredia buscando conectar un tiro libre, que finalmente se fue al córner cuando las arenas del tiempo indicaban que ya se habían jugado incluso los descuentos.

Con este resultado, y a pesar de la mejora que mostró el Canario, el cuadro quillotano se hunde en la tabla de posiciones con solo 2 puntos en 8 partidos y a 4 unidades. Lo más preocupante, lo hace en medio de una crisis institucional que se ve lejos de acabar, y que tiene sumido al Santo en la peor situación deportiva del último tiempo, sumando ya cuatro años seguidos peleando por no perder la categoría.

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